Desde el primer momento quedó claro que el espíritu del diseño de este jardín tenía que ser disfrutar en familia y con amigos en el exterior el mayor tiempo posible.
La parcela dispone de todas las orientaciones, por lo que nuestro diseño contempló crear espacios utilizables para las distintas fases del día y del año.
Además se consiguió darle a cada “generación” su zona casi exclusiva.
También aprovechamos nuestro conocimiento de la zona y de sus puestas de Sol impresionantes, para reservamos un par de miradores desde donde despedir el día con los amigos o un buen cóctel.
Refrescan el jardín una piscina en la pradera y una fuente de caño con gran lámina de agua de inspiración mediterránea en el lado opuesto de la casa, en uno de los «miradores».